InicioNOTICIASINFORMACIÓN GENERALQuedó firme la condena al femicida de Elizabeth Toledo

Quedó firme la condena al femicida de Elizabeth Toledo

El femicidio ocurrió en 2018 en el barrio Presidente Perón. En 2021 condenaron a prisión perpetua a Jorge Raúl Álvarez (65), alias “Tío Jorge”, y absolvieron a Miguel Saturnino Rolón (53), alias “Mambo”. Hoy el máximo tribunal rechazó un recurso de la defensa y confirmó la pena.

Por Sabrina García

Elizabeth Alejandra “Eli” Toledo –tal como la llamaban– fue encontrada asesinada a las 6 de la mañana del 30 de diciembre de 2018, tras una madrugada de tormenta, en una habitación de madera tipo altillo que alquilaba en el barrio Presidente Perón.

El cuerpo estaba sin ropa, tirado boca arriba sobre uno de los colchones que había en el piso, en medio de un gran desorden y con visibles golpes en el rostro.

Una de las curiosidades del caso fue la declaración de un policía que contó, tanto al inicio de la investigación como en el juicio, que mientras custodiaba la escena del crimen a la espera de los peritos, escuchó gritos desde el interior. Al revisar, encontró a un loro en una jaula que repetía: “¡Ay, por favor, soltame, ay no!”. La frase no pasó inadvertida para los investigadores, quienes entendieron que el animal replicaba las últimas palabras de la víctima.

Elizabeth vivía junto a tres hombres. Durante la investigación, uno de ellos fue descartado rápidamente tras verificar su coartada.

La autopsia determinó que Toledo había sido víctima de abuso sexual y de una feroz paliza. Asimismo, precisó que la causa de muerte fue estrangulamiento manual y que todas las lesiones que presentaba –incluso las compatibles con el ataque sexual– fueron de carácter vital.

La prueba clave que incriminó al condenado Álvarez fue un cotejo de ADN que concluyó que su perfil genético coincidía con el semen hallado en el cuerpo de la víctima. En el juicio, el acusado declaró ser inocente, afirmó que cuando llegó a la vivienda Toledo ya estaba golpeada y muerta, e intentó justificar la presencia de su ADN asegurando haber tenido relaciones consensuadas el día previo al crimen. Sin embargo, su versión se desplomó por el testimonio de una vecina que lo vio entrar y salir de la vivienda a la hora del hecho.

Por otra parte, del informe forense surgieron lesiones defensivas en el antebrazo derecho de la víctima, entre ellas, marcas de mordeduras atribuibles a uno de los agresores.

A partir de estos hallazgos, la fiscal encomendó a la División Odontología Legal de la Superintendencia de Policía Científica de La Plata un cotejo entre la impronta dejada en la piel y la dentadura de cada uno de los sospechosos.

Los peritos realizaron moldes exactos de las dentaduras y concluyeron que la marca en el cuerpo de la víctima coincidía en tres puntos (canino, primer premolar y segundo premolar de la arcada inferior izquierda) con la del imputado Miguel Rolón.

Aunque ese peritaje motivó la imputación y detención de Rolón –quien había sido el encargado de llamar al 911 tras regresar de su trabajo como sereno en el Virreyes Rugby Club–, el Tribunal en lo Criminal (TOC) N° 6 de San Isidro no lo consideró una prueba indubitable, como una huella dactilar o un análisis de ADN, por lo que decidió absolverlo durante el juicio de noviembre de 2021.

Finalmente, cinco años después del juicio y a ocho del femicidio, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a prisión perpetua de Jorge Raúl Álvarez por la violación y el femicidio. El máximo tribunal rechazó por razones formales la presentación de la defensa de “Tío Jorge”, agotando las instancias de apelación tras los rechazos previos del Tribunal de Casación Penal y la Suprema Corte bonaerense.

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